Cuándo empecé a preguntar sobre la mejor manera en que deben diseñarse las ciudades del futuro, acudí a fuentes científicas, pero también a lugares comunes, experiencias reales y al análisis de los principales desafíos que ello encierra. Me he valido también de entrevistas a profundidad a autoridades, gestores e investigadores aplicados.

A continuación les brindo un resumen de los aspectos que abordaré en mi nuevo libro y que serán detallados en dicha entrega con mayor profundidad.

Ciudades verdes y resilientes al clima

Uno de los lugares comunes de este hallazgo es que todos los caminos apuntan a la creación y fomento de ciudades verdes y resilientes al clima. Para ello es recomendable, por ejemplo, la renaturalización urbana con la planificación de corredores verdes, el diseño de techos y fachadas vegetales, el desarrollo de parques multifuncionales y una política institucional pública y privada concordante con este propósito. ¿Cuál es el avance de esta dinámica en ciudades como Barcelona?

Otro aspecto central lo es la gestión de los recursos hídricos, trabajando asuntos estructurales como el drenaje urbano sostenible; la reutilización de aguas grises; la resiliencia a inundaciones y sequías; el acceso justo y económico a un recurso tan caro y una infraestructura moderna, digitalizada que mida usos eficientes y productivos. Barcelona tiene importantes avances en ello pero también algunos desafíos.

Los temas que están ligados a la arquitectura también son importantes en el fomento de ciudades resilientes. La arquitectura bioclimática con la propuesta de edificios diseñados para minimizar consumo energético y adaptarse a extremos térmicos, son una necesidad cada vez más recurrente. Lo es también el esfuerzo por crear nuevas competencias y técnicas que busquen analizar esta propuestas en distintos contextos territoriales. No todo funciona igual en las distintas ciudades europeas.

Finalmente, el aspecto más directamente vinculante a estas ciudades verdes y resilientes al clima es la descarbonización total del territorio. Se busca ciudades con metas de emisiones netas cero (Net Zero) antes del 2050 y un soporte interinstitucional absoluto de todas las organizaciones que participan del proceso de toma de decisiones de las ciudades del futuro. Así como Barcelona está en busca de ello, muchas ciudades europeas ya han dado avances importantes en esta dirección. Copenhague, por ejemplo, busca ser la primera capital mundial neutra en carbono en 2025.

Movilidad sostenible y multimodal

Otro de los componentes vitales de las ciudades del futuro lo constituye la movilidad sostenible y multimodal. En esta dinámica empezamos a visualizar ciudades que prioriza al peatón y las bicicletas con calles de proximidad, supermanzanas, redes ciclistas seguras e incluso propuestas de llegar a convertirse en ciudades con cero muertes en carretera como la capital finlandesa Helsinki que en  los últimos 12 meses logró algo con lo que la mayoría de las ciudades sueñan: no hay muertes por accidentes de tráfico, un ejemplo audaz de cómo la planificación inteligente, la tecnología y las calles que priorizan a las personas pueden transformar la movilidad urbana..

Un tema directamente vinculado con la descarbonización lo constituye el transporte público eléctrico y autónomo que esté interconectado en tiempo real. Necesitamos tener el mismo vértigo y seguridad que tienen ciudades como Tokyo , por ejemplo, que ha logrado desarrollar un sistema público rápido seguro y eficiente. El mayor reto está en que todo sea autónomo y electrificado

Otro aspecto que reclama la movilidad sostenible de las ciudades del futuro es una logística urbana de última milla con vehículos eléctricos ligeros y hubs de barrios, por ejemplo. Las principales ciudades europeas están trabajando en esta dirección. Sin embargo, aún se necesitan rediseños y esfuerzos amplios de nuevas infraestructuras sobre la base de las  infraestructuras antiguas que no ayudan mucho en esta dirección.

Finalmente un aspecto no menor es la reducción de vehículos privados mediante movilidad compartida y zonas libres de coches. Este asunto es tal vez lo más complejo porque se tiene que plantear nuevas regulaciones que incentiven a que las personas cambien de comportamiento hacia la movilidad menos tugurizada con menos número de vehículos privados. Ámsterdam y su modelo de movilidad ciclista es un buen ejemplo.

Ciudades inclusivas y cohesionadas

La cohesión, inclusión y acceso son otros espacios que deben abordar las ciudades del futuro. Para ello debemos trabajar un mejor acceso, mucho más equitativo a una vivienda asequible Lo que se busca es que se luche contra la gentrificación y se facilite una mejor calidad de vida a sus ciudadanos.

Estas ciudades del futuro deben tener espacios multifuncionales y flexibles con escuelas, por ejemplo, que son centros comunitarios fuera del horario escolar. O también universidades, con amplios espacios vacíos, que brinden acceso para eventos públicos académicos y libres. También se deben incorporar los espacios deportivos públicos y privados que muchas veces tienen horas ociosas durante algunos días que pueden ser espacios de concertación ciudadana para reflexiones y acuerdos positivos

La participación ciudadana digital y presencial en el diseño urbano ayudará también a  fomentar una mayor cohesión e inclusión social. Existen modelos de participación altamente validados en distintas experiencias en el mundo que pueden ser modelos replicables .

Luego, la diversidad cultural y accesibilidad universal debe ser una norma de diseño.  Ver el ejemplo de Medellín, que transformó barrios vulnerables en polos de inclusión a través del urbanismo social.

Ciudades inteligentes (Smart Cities)

La digitalización debe estar presente en cada uno de los procesos de estas ciudades. Las plataformas de datos abiertos para monitorizar en tiempo real energía, movilidad, contaminación, entre otros servicios ciudadanos son una necesidad impostergable .

En este escenario, los gemelos digitales urbanos para simular escenarios de urbanismo y gestión climática, ayudan mucho a planificar y ejecutar con mayor eficiencia. Hay toda una línea de fondos europeos para esta tecnología

Otro aspecto que ya es denominador común en un gran número de ciudades europeas es la infraestructura conectada con IoT (semáforos inteligentes, alumbrado eficiente, gestión de residuos). Y este aspecto no solo ayuda en eficiencia sino fundamentalmente en la seguridad de las personas

Finalmente, otro aspecto a tener como herramienta imprescindible es la IA urbana para planificar tráfico, emergencias y consumos energéticos. Singapur, por ejemplo, es pionero en gemelos digitales urbanos. Lo mismo viene avanzando Irlanda y Finlandia

Economía circular y productiva

El modelo económico de las ciudades del futuro va más allá de la primacía del shareholder. Se buscan ciudades productivas con huertos urbanos, producción de energía local y reciclaje avanzado. Todo ello incorporado en colaboraciones y gestión integrada entre sectores públicos y privados

Se aspira a zonas de innovación y economía creativa integradas en barrios y articuladas entre regiones autónomas. Las experiencias de consorcios y zonas liberadas de promoción empresarial serán un denominador común

Finalmente el aprovechamiento de residuos como recursos (waste-to-energy, materiales reciclados en construcción, upgrade de residuos, entre otros) será una obligación. Lo último que se quiere es que los residuos terminen en botaderos o en ecosistemas tan sensibles como ríos y mares. Estocolmo y su modelo de simbiosis industrial urbana, asi como otras ciudades europeas ya dan muestra de estos avances.

Seguridad y resiliencia social

La pandemia nos ha enseñado a estar preparados para cualquier contingencia impredecible. La planificación ante emergencias (climáticas, sanitarias, digitales) están siendo consideradas estratégicas para la resiliencia y la sostenibilidad.

En escenarios frágiles de nuevo orden global, las infraestructuras críticas protegidas frente a ciberataques deben trascender los espacios corporativos para considerarse la ciudad en pleno.

Al final, también la participación colectiva es necesaria. Las redes de apoyo comunitario para reforzar la resiliencia social deben ser dirigidas y gestionadas desde las administraciones con el pleno soporte del sector corporativo local .

Por ejemplo Nueva Orleans tras el Katrina rediseñó su resiliencia urbana climática y social. Ha pasado también con valencia luego de la dana y Galicia y Extremadura luego de la última ola de incendios forestales

A manera de breve conclusión

En conclusión las ciudades resilientes del futuro deben diseñarse bajo tres ejes: Verdes y circulares con  bajas emisiones en carbono, adaptadas al clima, con naturaleza integrada. Humanas e inclusivas y que estén centradas en las personas, con vivienda y servicios accesibles. Digitales e inteligentes,  con tecnología al servicio de la sostenibilidad y la resiliencia.

Es cierto que existen algunos desafíos interdependientes que debemos salvar. Hay barreras científicas y tecnológicas; burocráticas y regulatorias; financieras y económicas; institucionales y sociales; así como asuntos políticos que podrían ser determinantes en el éxito o fracaso de las ciudades resilientes del futuro. Acotamos estas dimensiones en un siguiente artículo

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